Las infraestructuras en Bolivia
Las infraestructuras de Bolivia están condicionadas por dos factores geográficos que impiden la construcción de carreteras y líneas ferroviarias en algunos lugares: la falta de una salida al mar y su agreste orografía. Además, dependiendo de la temporada y las condiciones climáticas muchos caminos se vuelven intransitables (tan sólo el 5% de las carreteras están asfaltadas), por lo que tanto el transporte privado como el tráfico de mercancias sufren a menudo complicaciones.
La red ferroviaria es poco fiable y está controlada por dos empresas: la “Empresa Ferroviaria Andina”, que cuenta con 2.276 km de vías y supone un impulso tanto para el turismo como para la economía del Altiplano en el futuro y “Ferroviaria Oriental S.A.”, que con 1244 km de vías une las tierras bajas bolivianas. La red ferroviaria y las líneas de autobuses suelen funcionar de forma irregular, por lo que viajar en transporte público puede convertirse en toda una aventura. Eso sí, mejor descarte esta opción si tiene que hacer un viaje organizado, se ahorrará sorpresas desagradables. Quizá la explotación de recursos naturales como la plata, el estaño o el litio permitiría al país mejorar sus infraestructuras viarias. No obstante, sin una salida directa al mar y su correspondiente puerto, es probable que el país siga dependiendo de medios de transporte como los autobuses y los coches de alquiler.
El tráfico aéreo internacional se concentra en tres de los 37 aeropuertos bolivianos: La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, aunque está prevista la construcción de otro aeropuerto importante en Sucre. La red de transporte, compuesta por aeropuertos militares, pistas de asfalto y aeropuertos locales, es suficiente para cubrir tanto las rutas aéreas nacionales como el tráfico internacional. Las aerolíneas principales que operan en en el país son TAM (Transporte Aéreo Militar), JA (Aerolínea Boliviana de Aviación) y Aerosur y los destinos europeos principales son Madrid, Barcelona y Frankfurt am Main.
Para movernos por Bolivia debemos ser inteligentes, armarnos de paciencia y anteponer la información que nos faciliten los residentes a los mapas y sistemas de navegación. Además, no estaría de más evitar los paseos nocturnos y llevar siempre un bidón de gasolina extra en el coche, pues ha salvado a más de uno en el famoso “Salar de Uyuni”. Con 70 km de largo y a pesar de ser uno de los puntos negros de siniestralidad en Bolivia, el “Camino de la Muerte” se ha convertido en un destino turístico popular. Este travesía, que une La Paz con Coroico, produce sentimientos enfrentados: mientras los conductores de camiones se santiguan cada vez que deben cubrir el trayecto, los aficionados al ciclismo de aventura se frotan las manos ante el desafío. Las autoridades bolivianas siguen trabajando con ahínco para encontrar una alternativa y evitar así el elevado número de muertes anuales, más de 100 sólo en 2009.