La población de Bolivia

Bolivia, con cerca de nueve millones de personas, es uno de los países con una menor densidad de población de Sudamérica. Resulta curioso que la capital oficial de Bolivia sea Sucre, ya que su número de habitantes, 300.000, es mucho menor al de otras ciudades importantes del país como Santa Cruz, que con un millón y medio de habitantes es con creces la ciudad más poblada de Bolivia. Otras urbes destacadas son El Alto (900.000 habitantes), la Paz (cerca de 650.000 habitantes) y Cochabamba (625.000 habitantes). No obstante, La Paz tiene un significado especial en el terreno político, ya que alberga el gobierno de la nación. Una vez más tenemos que emplear un superlativo al hablar de Bolivia, ya que esta ciudad, situada a una altitud que oscila entre los 3200 y los 4100 m, es la sede de gobierno más elevada del mundo.

La población de Bolivia está formada a grandes rasgos por tres grupos. La gran mayoría de bolivianos, en concreto más del 70%, vive en los altiplanos y desciende de los pueblos indígenas de los Quechua y los Aymara. Casi el 28% de la población de Bolivia es mestiza y la pequeña parte restante corresponde a los descendientes blancos de los colonizadores españoles y menonitas.

En lo que a la religión se refiere hay más uniformidad, ya que más del 90% de los bolivianos son católicos romanos. Tan solo el 5% de la población sigue los principios de otras corrientes de pensamiento como la “Iglesia Evangélica Metodista de Bolivia”, la religión primitiva o el Islam.

A pesar de la uniformidad religiosa de los bolivianos, el país tiene una gran diversidad lingüística; aunque el español es la lengua oficial de Bolivia, tan sólo lo habla el 80% de su población. En total se hablan un total de 36 idiomas diferentes, muchos de los cuales son el segundo idioma oficial en varias regiones. Las principales lenguas indígenas son el aymara, el quechua y las lenguas tupí-guaraní. Si bien desde hace algún tiempo se promueve el uso de las lenguas indígenas tradicionales en escuelas y universidades, todo el mundo habla español en las ciudades, por lo que los turistas con suficientes conocimientos de este idioma podrán hacerse entender sin problemas. Incluso en las zonas rurales, la probabilidad de conocer a un boliviano que sólo hable una lengua indígena es muy baja.